A propósito de Nogales Méndez

Sus restos mortales llegaron a La Guaira sin que ningún familiar o amigo fuera a recibirlos Para Turquía en los últimos días del Imperio Otomano este tachirense fue un soldado ejemplar. Para Venezuela un aventurero rechazado por los gobiernos de Castro y Gómez. Para la historia, el latinoamericano más importante en la Primera Guerra Mundial, un Quijote en la búsqueda permanente de la libertad y de la justicia.

JULIO CÉSAR PINEDA |  EL UNIVERSAL

jueves 4 de junio de 2015  12:00 AM

Para Turquía en los últimos días del Imperio Otomano este tachirense fue un soldado ejemplar. Para Venezuela un aventurero rechazado por los gobiernos de Castro y Gómez. Para la historia, el latinoamericano más importante en la Primera Guerra Mundial, un Quijote en la búsqueda permanente de la libertad y de la justicia.

Apreciado y condecorado por varios países, pero olvidado en su tierra, recibió reconocimientos como el que le hiciera el káiser Guillermo II al otorgarle la Cruz de Hierro de Primera Clase. Así mismo, recibió el Sable de Mejishovon y la estrella de Mechedieh; también obtuvo el título de Bey y fue nombrado general de división del Ejército Alemán.

Terminada la Gran Guerra, donde participó en varios frentes, regresó a su patria para ofrecer su experiencia y conocimiento después de haber recorrido el mundo. En los Andes venezolanos escribió su obra “Cuatro Años Bajo la Media Luna” publicada en 1925 en Alemania y en 1926 en Londres.

Para muchos historiadores la vida de Nogales Bey o Nogales Méndez es similar a la de Lawrence de Arabia, quien dejó testimonio de sus aventuras en el Medio Oriente en “Los Siete Pilares de la Sabiduría”. Ambos extranjeros, militares y escritores, de bandos distintos, como ocurrió también con otros venezolanos que participaron en la Gran Guerra.

El trujillano Ismael Urdaneta, con la Legión Extranjera desde 1914 estuvo en los mismos escenarios de Nogales Méndez, incluso fue herido en la Batalla de los Dardanelos; combatió en Alejandría, Serbia y Ucrania pero de lado de franceses, rusos y británicos. Igual que Luis Camilo Ramírez Rivas, quien junto a los franceses luchó en la Batalla de Verdún y fue asesinado en Marruecos.

Junto a Nogales Méndez en la Triple Alianza estuvo también el marabino, de padres alemanes, Carlos Otto Meyer Baldó, destinado en el frente ruso y fundador de la aviación alemana y posteriormente figura importante de la aviación venezolana. Murió en un accidente en nuestro país.

Mi amigo, profesor y exembajador de Venezuela en Turquía, Kaldone G. Nweihed, es el venezolano que más ha escrito sobre este tachirense y nos explica que Nogales Méndez “estuvo en contacto con los imperios zarista, prusiano, austro-húngaro, otomano, manchú, inglés, español, francés, belga, holandés, portugués y norteamericano, siendo testigo del colapso de alguno de ellos. Kaldone tiene permanente relación con el profesor Mehmet Necati Kutlu cuyo libro “Nogales Méndez: Un Caballero Andante en Turquía” fue publicado en 1998 por la Misión Diplomática de Venezuela con el embajador Ramón Delgado y con un prólogo de Ramón J. Velásquez.

El 17 de marzo de 1936 Nogales llegó a San Cristóbal y se puso a la orden de López Contreras a quien le hizo llegar su libro “Cuatro años bajo la Media Luna” con la esperanza de que lo integraran al gobierno para poder contribuir con sus experiencias y conocimientos. No lo tomaron en cuenta ni reconocieron sus méritos.

Tuvo que aceptar una pequeña responsabilidad administrativa en una aduana del estado Falcón a la cual renunció después de pocos meses. Uno de los pocos reconocimientos fue el de la Escuela Militar por invitación de quien más adelante sería ministro de Defensa, Antonio Briceño Linares. Quien pensó que hubiera podido dirigir el Ministerio de Guerra y Marina o hasta Presidente de la República, terminó como “Comisionado especial para el estudio de la organización y funcionamiento del Cuerpo de Gendarmería Nacional en Panamá”. Allí se complicó su enfermedad y murió el 10 de julio de 1937.

A pesar de los avisos oficiales del Consulado en Panamá, sus restos mortales llegaron a La Guaira sin que ningún familiar o amigo fuera a recibirlos. Solo se enteró el país a través del periódico El Heraldo. El 2 de agosto fue enterrado en el Cementerio General del Sur.

En 1975 se le hizo un reconocimiento, su cuerpo fue exhumado, velado en capilla ardiente y vuelto a inhumar en el panteón del Instituto de Oficiales Retirados de las Fuerzas Armadas Nacionales, donde aún está.

Así terminó la vida de quien fuera héroe de la guerra en Cuba contra Estados Unidos, espía en la guerra ruso-japonesa, comerciante de pieles en Alaska, minero en California, oficial del ejército otomano, testigo de la revolución mexicana, amigo de Sandino y Pancho Villa, y firme opositor de Juan Vicente Gómez y Cipriano Castro en Venezuela.

En la dedicatoria de su libro “Cuatro años bajo la Media Luna” el propio Nogales escribía: “Esta modesta obra, escrita con la tosca pluma de un soldado, la dedico respetuosamente a la memoria de mis compatriotas latinoamericanos, desde México hasta la Argentina, que durante la Guerra Magna supieron combatir y morir con gloria para mantener en alto la tradición guerrera de nuestra raza”.