¡Allí viene el 15! por Noel Alvarez

Hoy, domingo 8 de octubre, a escasos 7 días de un evento fundamental para la vida democrática de nuestro país. El deber como ciudadano consciente de lo que nos estamos jugando en este lance, me impone exhortar muy respetuosamente a mis conciudadanos para que acudan a votar el próximo 15 de octubre. Alguien podría preguntarme ¿Por Qué manda a cantar quien tiene buena voz? Para quienes no lo saben, vivo en el municipio Libertador de Caracas. Ahora quiero contarles un secreto: ¡nunca he dejado de votar! Ni siquiera durante el desastre de la abstención en el 2005. Espero me guarden esa confidencia. También aprovecho la oportunidad para compartirles algunas reflexiones sobre lo que considero necesario para el restablecimiento y consolidación de la democracia en nuestro país.

Considero que la salud democrática de Venezuela se soporta en la calidad ética de los dirigentes políticos, en ejercicio público, pero también en los hombros del espíritu crítico constructivo de sus ciudadanos. El fortalecimiento de las instituciones  y su credibilidad depende de muchos factores, entre ellos, sin ser determinante, pero si muy importante, la confianza que sean capaces de generar a la ciudadanía los nuevos gobernantes regionales que tendrán la responsabilidad de trabajar por el bienestar de sus entidades federales.

Quienes resulten vencedores en la contienda del domingo, tendrán el deber de corresponder a la confianza que sus conciudadanos depositaron en ellos mediante el sufragio. Quedarán comprometidos a cumplir y defender los programas de gestión, que prometieron ejecutar. Deberán cuidarse de no generar falsas expectativas en cuanto a la resolución de problemas generales que escapan al ámbito de su competencia. El digno ejercicio de la actividad política seria y sin manchas que reclama nuestro país, exige unos actores que atesoren los valores fundamentales de la vida democrática, entre ellos: la equidad, la tolerancia, el espíritu de diálogo y la participación.

La confianza de los ciudadanos se gana y se mantiene a través del ejercicio de virtudes cívicas como: la honestidad, la lealtad, la veracidad, la ejemplaridad, la austeridad y la capacidad de servicio. Estas son actitudes básicas que los ciudadanos reconocen como valiosas, independientemente de las opciones partidarias que legítimamente defiendan los dirigentes en cuestión.

El trabajo  identifica  un conjunto de principios que deben regular la actividad política y también aquel conjunto de valores que, más allá de opciones ideológicas, la impregnan y deberán ser comunes a todos quienes la ejercen. Un buen gobernante o dirigente político debe manejar con mucha seriedad valores que dignifican el crecimiento personal del ser humano: la justicia, el respeto, la responsabilidad, la imparcialidad, la profesionalidad y transparencia en el ejercicio de la cosa pública.

La actividad a ser desarrollada desde la primera magistratura regional tendrá que  ser muy cuidadosa de no causar males a otros. Buscará, en todo momento, el bien común, respetar la autonomía de las personas y de las organizaciones de la sociedad civil, también deberá practicar la equidad, siempre evitando caer en cualquier forma de discriminación arbitraria y soberbia, signos inequívocos de quien se cree el rey de la selva.

El respeto a la dignidad es la base del ejercicio democrático. Una parte consustancial a la vida democrática, es la exposición pública de los proyectos, así como la discusión de las mejores opciones para el progreso de las entidades federales. Por ello la relación entre las diversas fuerzas políticas, tan necesaria para la buena salud democrática de una sociedad, debe regularse siempre desde el espíritu del diálogo, sin intereses mezquinos. El juego limpio y la veracidad, deberán prevalecer en todo momento.

A pesar de toda la palabrería y de la beatificación del concepto de  la Democracia Participativa, por parte de quienes han mantenido el poder del Estado durante los últimos dieciocho años, Venezuela sigue siendo un país regido por la democracia representativa, la cual se organiza a través de partidos políticos, en consecuencia, si la calidad de la democracia exige gobernantes respetuosos de los valores democráticos, también las organizaciones políticas y sus dirigentes, en los manejos internos y externos, deberán ser ejemplo de respeto a esos fundamentos democráticos.

Noel Alvarez

Coordinador Nacional IPP-GENTE

@alvareznv

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