Bratislava es la sede de la primera Cumbre Europea sin Reino Unido

La primera cumbre europea tras el “brexit” reúne a los 27 Estados del Bloque, excluyendo a Reino Unido, a pesar que el divorcio entre los británicos y el resto de socios europeos no se ha concretado aún, en una Europa donde se multiplican las crisis. El discurso derrotista que mantuvo, el miércoles, el presidente de la Comisión Europea resume el ambiente de trabajo que les espera. Jean Claude Juncker dijo que “nunca había visto tan pocas bases comunes entre los Estados miembros”.

Trazar una hoja de ruta para los próximos seis meses es el objetivo del primer ministro eslovaco, anfitrión de esta cita a la que no acude el Reino Unido. Rober Fico ha pedido unión y convergencia en el proyecto europeo.

Sin embargo, no hay que olvidar que Eslovaquia no dudó en dinamitar, desde el principio, el proyecto de cuotas para distribuir a los refugiados llevando el caso delante de la Corte de Justicia Europea, el pasado 2 de diciembre. Fico dejó claro que no aplicaría la decisión de realojar a 2 300 refugiados puesto que la medida entraba en contradicción con otra decisión del Consejo Europeo que especificaba el carácter no obligatorio de las cuotas. Tras Eslovaquia, otros países del sur de Europa secundaron esta posición.

Pese a que no hay una agenda totalmente pautada en esta Cumbre, ya que será el primer espacio tras el “Brexit”, en el que los líderes del viejo continente tendrán la oportunidad de expresar lo que siente al margen de todas las crisis que atraviesa la Unión Europea. No cabe duda, que el tema de los refugiados saldrá a la luz en algunas de las intervenciones de los mandatarios europeos, tema que ya surge con una predisposición impuesta tras las anteriores declaraciones del primer ministro eslovaco.

El tema del “Brexit”, ha abierto una llaga en las bases y fundamentos de la Unión Europea, es deber de los restantes miembros cerrar esta herida, con políticas de cohesión del Bloque Europeo y con resoluciones que le den respuesta a los problemas de los ciudadanos europeos.

Si bien es cierta la necesidad la exhortación a la unión de los países miembros, hay poderes que Bruselas debe devolver a las capitales de cada uno de los Estados europeos, como ha declarado Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo. Otro problema que afronta las naciones del Bloque, es el creciente aumento de los partidos populistas y ultraderechistas en las naciones europeas, problema con el que deberán lidiar Francia, Holanda y Alemania y que aún no tienen la fórmula necesaria para contrarrestar el empujón que la extrema derecha podría experimentar en los comicios legislativos y presidenciales que se celebran en estos tres países el año que viene.

 

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