De la conmemoración del final de la primera guerra mundial al foro de Paris por la paz.

El pasado 11 de noviembre de 2018, el mundo asistió a los actos conmemorativos con motivo del centenario del fin de la primera guerra mundial, el primero de los dos grandes conflictos bélicos que estremeció al continente europeo. Un total de 72 jefes de estado y de gobierno se reunieron en la avenida de los Campos Elíseos de Paris para tales efectos. La primera lectura surge en los momentos previos a la ceremonia. Los jefes de estado invitados descendieron de autobuses que los trasladaron al citado lugar y, a pocos metros del Arco del Triunfo, realizaron el trayecto a pie, prácticamente a la misma velocidad; lo cual muestra cohesión en momentos en que fuertes vientos de aislacionismo amenazan con desordenar el mundo multilateral actual. La ceremonia, llena de simbolismo, nos mostró a adolescentes leyendo fragmentos de cartas de combatientes en esta primera guerra.

 

Finalizaba la ceremonia con una interpretación por parte de la Orquesta de Jóvenes de Europa dirigida por el ruso Vassily Petrenko de la obra “Boléro” del compositor francés Maurice Ravel; como para recordarnos perpetuamente a través de su melodía obsesiva apenas cambiante (en italiano este recurso musical es llamado ostinato) las palabras del presidente Macron sobre la amistad entre dos naciones que otrora eran enemigas.

 

La segunda parte de la jornada estuvo marcada por la inauguración de una iniciativa del gobierno francés que, en palabras del presidente Macron “tiene por vocación repetirse cada año”: el foro de Paris sobre la paz. Este foro internacional convoca a jefes de estado, organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales y actores de la sociedad civil en general para discutir y encontrar soluciones a los nuevos retos globales. En particular, este año, la plataforma del foro es aprovechada para promover el multilateralismo; amenazado (como se expresó al inicio de este articulo) por el aislacionismo, tendencia que según la canciller alemana Angela Merkel, “nos mostró las consecuencias funestas” en el contexto de la primera guerra mundial.  El multilateralismo fue defendido también por el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, durante su discurso en el marco del foro; destacando que gracias a este se han logrado avances en materia de salud, mantenimiento de la paz y desarrollo sostenible, pero también realizando un llamado a la comunidad internacional a ser mas enérgica en la consecución de la paz en los conflictos violentos de Siria, Yemen, Congo y Myanmar, por citar algunos.

 

En estos tiempos difíciles que enfrentamos actualmente, con un nuevo auge de nacionalismos exacerbados, de estados retirándose de tratados, de alteraciones demográficas y de migraciones producto de conflictos violentos; el multilateralismo continua siendo la mejor opción para la construcción de un mundo en el que disminuyan las desigualdades y se mantenga la paz, esa paz que en palabras de la canciller Merkel “no debe ser solo un proyecto político”, sino que debe involucrar también a la sociedad civil; que a su vez puede formar parte de instituciones y organismos para la consecución de tales fines. El costo del actual sistema internacional en perdidas humanas fue muy alto. Se produjeron dos guerras mundiales antes de la cristalización de la ONU. Europa lo sabe, y por ello debe seguir reformándose y perfeccionándose a si misma para hacer mas equilibrada la democracia que promueva la integración y no la secesión; una idea que manifesté en un articulo publicado en este mismo portal (léase “El fin de la primera guerra mundial y sus consecuencias en Oriente Medio”). Se trata de una experiencia de la que el mundo debe extraer las enseñanzas y que no puede olvidarse. Al “viva la paz entre los pueblos y los estados” del presidente francés, hay que añadirle: viva el multilateralismo.

 

Dr. Ivan Bello

 

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