Delimitaciones de Venezuela en el Mar Caribe

La I Conferencia sobre Derecho del Mar, celebrada en Ginebra, durante el año 1958, permitió la conformación de cuatro tratados importantes para el naciente Derecho del Mar, denominados: Convención sobre el Mar Territorial y la Zona Contigua, Convención sobre la Alta Mar, Convención sobre la Plataforma Continental y Convención sobre Pesca y Conservación de los Recursos Vivos de la Alta Mar.

Después de otra conferencia que fue infructuosa, se adoptó en la III Conferencia, finalmente un cuerpo único de normas sobre Derecho del Mar, conocida como la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, de 1982, también denominada como Convención de Jamaica, por haberse llevado a cabo su firma en la ciudad de Montego Bay, en esa isla caribeña.

El ordenamiento jurídico venezolano en lo relacionado con el Derecho del Mar, concentra normas de carácter internacional, así como normas internas, y estas a su vez comprenden normas de rango Constitucional y de rango legal. Venezuela no es parte de la Convención de Derecho del Mar de 1982, pero incorporó en su legislación interna (Ley Orgánica de los Espacios Acuáticos) parte de la normativa contenida en ese instrumento internacional, en especial lo relativo a la delimitación de sus Espacios Marítimos.

El gran frente costero que representa Venezuela, como país ribereño del Mar Caribe y el Océano Atlántico, de conformidad con el Derecho del Mar y la legislación nacional vigente, genera áreas marinas y submarinas bajo soberanía y jurisdicción nacional. Estos espacios están conformados por el Mar Territorial, la Zona Contigua, la Zona Económica Exclusiva, conjuntamente con la Plataforma Continental.

La determinación de las áreas marinas y submarinas constituye un acto unilateral, sujeto a la jurisdicción interna de cada Estado. De esa manera, la validez de ese acto unilateral con un carácter internacional, debe ajustarse al derecho que regula las relaciones entre estos sujetos de derecho, necesitando el reconocimiento de los demás miembros de la comunidad internacional. (Villarroel, 2017, p.174)

Las relaciones diplomáticas, así como la forma jurídica utilizada en su momento, por quienes estuvieron al frente de las negociaciones limítrofes que correspondían con las áreas marinas y submarinas venezolanas, centraron sus fundamentos en las islas del frente costero, gracias a su existencia (los Archipiélagos de Los Monjes, Las Aves, Los Roques, y Los Testigos e Isla de Aves) permitió hacer valer derechos que de acuerdo con el derecho internacional corresponden al Estado venezolano, en especial la conformación de la línea exterior de la zona económica exclusiva, evitando se perdieran amplias áreas marinas y submarinas de las cuales Venezuela, disfruta actualmente en sus espacios marítimos.

El reconocimiento que tuvieron países como Estados Unidos, Francia y los Países Bajos, de la capacidad de Isla de Aves para generar zona económica exclusiva y plataforma continental constituye un importante precedente frente a las delimitaciones pendientes con otros Estados del Caribe. Esa isla es un punto de referencia en los tratados de delimitación que Venezuela suscribió con esos mismos países. La delimitación marítima realizada constituye uno de los grandes triunfos de la diplomacia venezolana. Se agregó al país una zona económica exclusiva de aproximadamente 555.097 Km2. (Nieves-Croes, 2008, p.21-24)

Se han celebrado hasta ahora tratados de delimitación con cuatro Estados en el área del Mar Caribe, estos tratados se celebraron con los Estados Unidos (1978), Reino de los Países Bajos (Holanda) (1978), República Dominicana (1979) y la República Francesa (1980). Adicionalmente, se celebró un tratado de delimitación con Trinidad & Tobago, en 1990, en las áreas en que ambos Estados limitan en el Mar Caribe y el Océano Atlántico. (Morales Paúl, La delimitación de áreas marinas y submarinas al norte de Venezuela, 1983) citado por Nieves-Croes, (2008).

Para la delimitación pueden estar presentes la negociación directa o mutuo acuerdo entre los Estados, así como soluciones sobre la base de principios equitativos y teniendo en cuenta las circunstancias pertinentes (derechos históricos o por otras circunstancias especiales).

Es incuestionable que la presencia y uso de los espacios marítimos revisten especial atención a los intereses de cualquier Estado, para Venezuela y por estar nuestra frontera marítima en límites con diferentes Estados en el Mar Caribe, la administración de los espacios marinos y oceánicos, juega un papel importante y estratégico, considerando además que se tiene una diversidad biológica marina que va más allá de la jurisdicción nacional conforme a los principios del derecho internacional, en la defensa de los derechos territoriales y la soberanía del Estado venezolano.

Jeannette Pérez Fernández

Abogado Especialista en Derecho y Negocio Marítimo

 

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