Donald Tusk recibe carta de Theresa May para activar el Brexit

La expectante y para muchos surrealistas era del Brexit ha llegado. Hace 60 años cuando 6 naciones, Alemania Federal, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo, y los Países Bajos suscribían los Tratados de Roma, tratados que darían paso a la formación de la UE, la apuesta era para el crecimiento y fortalecimiento de la Unión en el continente. La hipótesis de una eventual salida de algunos de sus 28 miembros era algo surrealista. Sin embargo, el paradigma de integración para el mundo entero, no se ha visto exento de problemáticas internas.

Todo comenzó con el “Grexit”, que planteaba una salida de Grecia del Bloque comunitario, debido a la fuerte recesión económica que sufría el país. El termino trascendió las fronteras de la nación egea.

El pasado 23 de junio, los británicos, cabe destacar por un bajo porcentaje, decidieron separarse del mayor, más experimentado y completo sistema de integración regional, la Unión Europea.

Esta semana, lo que para muchos era impensable, o una decisión revocable, ha comenzado. El divorcio está decretado. Este miércoles de la mano del embajador del Reino Unido ante la Unión Europea (UE), Tim Barrow, la carta de Brexit fue entregada a Donald Tusk, Presidente del Consejo Europeo, en la sede de la institución en Bruselas.

En la carta, el gobierno británico aseguró que será necesario “mucho trabajo” para obtener una “asociación especial y profunda.”

Tusk se declaró “preparado” para el proceso que ahora empieza para asegurar “una retirada ordenada”. Es muy oportuno resaltar, que, de momento, hasta que el periodo de negociaciones de hasta 2 años estipulado en el Tratado de Lisboa, Londres seguirá bajo las legislaciones europeas.

Sin embargo, en una conferencia de prensa, el presidente del Consejo Europeo declaró que “no hay ninguna razón para pretender que esto no es un día feliz, ni para Bruselas ni para Londres.”

Pese a esto, a juicio de Tusk, paradójicamente, también hay algo positivo en Brexit porque convirtió a la comunidad de los 27 países restantes, más unidos y más decididos que antes.

La carta es el primer paso oficial desde el referéndum del 23 de junio de 2016, cuando el 52% de los electores votaron a favor de la salida del país de la UE. Posteriormente, Theresa May invocará el artículo 50 del Tratado de Lisboa, donde se establecen los parámetros para la salida de algunos de los Estados miembros, como ya lo hemos comentado en otras oportunidades.

Para celebrar lo que ellos consideran que es el principio del fin de la UE, los eurodiputados británicos euroescépticos se reunieron en un bar cerca de la Comisión Europea y festejaron a sus puertas.

Durante los dos años siguientes, las partes intentarán llegar a un acuerdo sobre los términos de la separación, lo que tendrá implicaciones en los ámbitos político, jurídico, económico y financiero. Pese a lo que se estipula legalmente, Bruselas tiene interés en que el divorcio se dé en los plazos previstos, para que Londres ya no sea parte del Bloque, antes de las elecciones generales europeas pautadas para 2019. Sin embargo, no cabe duda en que el Brexit, representa un duro golpe al paradigma de los sistemas de integración, como lo es La Unión Europea, para otros continentes, como es nuestro caso en América Latina, donde aún hay muchos aspectos por madurar en esta materia.