El Canciller del Estadista

Cuando el estado de derecho está siendo violentado por una crisis institucional no es la fuerza la forma de reconstruir el equilibrio. Hay que agotar siempre los caminos del consenso entre las fuerzas
Idealista para estos tiempos. La Doctrina Calvani viene a enriquecer el debate sobre si hay salida fuera de la violencia a la profunda crisis que padecemos. Ojalá y sea posible que el grupo de “Contacto” pueda encontrar la ruta a elecciones libres, con la previa renovación del CNE.

Canciller del primer gobierno del estadista Rafael Caldera. Sobre la base de los discursos, escritos y entrevistas de Calvani, el jurista Román José Duque Corredor, elabora esta doctrina de “Negociación para la reconciliación y la paz”. Pertinente en época de crisis humanitaria. Se fundamenta en la necesidad de acuerdos básicos para salvaguardar los derechos humanos, la democracia y la vida en paz y tolerancia. Cuando el estado de derecho está siendo violentado por una crisis institucional no es la fuerza la forma de reconstruir el equilibrio. Hay que agotar siempre los caminos del consenso entre las fuerzas sociales.

Explicó también Calvani que para que no fuera bloqueada, toda negociación, por la mutua desconfianza y la falta de transparencia, requiere de determinadas condiciones, empezando por el respeto a la eminente dignidad de la persona humana. Hay que contar con agenda, objetivos, método y plazos definidos. Se trata de asegurar un acuerdo para el restablecimiento del diálogo democrático y la institucionalidad, que permita la salida de la debacle económica, en un clima de libertad y paz. El llamado es a acabar con la polarización y los antagonismos, reconociendo a la sociedad plural. En la búsqueda del consenso hay que favorecer las soluciones más racionales y las que se ajusten al espíritu, propósito y razón de la Constitución. Tema capital es permitir unos facilitadores confiables que apelen a la verdad y a la justicia del diálogo real. Definiendo los temas y el orden del día. Aspecto crucial es el perdón y el arrepentimiento de las partes, para buscar la paz mediante la armonía entre la justicia y la reconciliación. Excepción hecha de los delitos de lesa humanidad, narcotráfico o lavado de dinero, ni los de violaciones a los derechos humanos. Finalmente, Calvani expone que el principio de la “legitimidad democrática” obliga a que lo acordado sea aprobado o negado por la soberanía popular, que reside en el pueblo, ya “que el pueblo, salva al pueblo”.

@OscarArnal

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