El Liderazgo en los centros de Salud

Hay líderes que sólo utilizan como mecanismo de motivación el control adversivo y el castigo en los centros de salud.
Esta es una práctica precaria, primitiva y anticuada que en cierto modo funciona para algunas personas. Debo admitir que sí funciona. Pero no es lo recomendable sobre todo si queremos mejorar el aprendizaje, la autonomía y la inteligencia de nuestros aliados.
El control adverso, también conocido como castigo, amenaza, o refuerzo negativo desde mi punto de vista es practicado por los líderes que no se esfuerzan por buscar soluciones creativas y tampoco tienen desarrollado un excelente poder de convencimiento y mucho menos habilidades comunicativas. Estas tres últimas características son propias de los líderes asertivos. Se puede decir que los líderes que recurren a este tipo de estímulo no cuentan con recursos emocionales adecuados para afrontar este tipo de situaciones.

«Gran parte de la comunicación actual, utiliza el miedo o la avaricia para que las personas hagan algo. Nuestros espíritus mueren cuando los motivadores principales son el miedo y la avaricia».
“Las palabras son herramientas poderosas. Si deseas ser un líder, necesitas ser amo de las palabras” Robert Kiyosaki.

Existen múltiples formas de ayudar a que una persona se motive y cumpla con las tareas. Estoy seguro que si indagamos, pensamos en este tema a diario nos daremos cuenta de que utilizar el control adversivo no es una opción si deseamos crear la Cultura de Liderazgo.
Más bien debemos observar la mejor forma de reforzar a las personas que se encuentran alrededor de nosotros y no solamente a través de controles adversos.
Como seres sociales tenemos la necesidad de que se reconozca lo que hacemos, reconocimiento moral, social, afectivo, que se comprendan nuestras peticiones, que escuchen lo que decimos, que se tome en cuenta nuestra opinión, aunque sea que se rían de nuestros chistes.
He visto con tristeza como hay directores, gerentes, dueños de compañías miran al trabajador o como me gusta llamarlo “el aliado” que le está pidiendo a gritos que lo refuercen y no son capaces de abrir los ojos y darse cuenta que solo con una palmadita en la espalda o una pequeña frase como “buen trabajo” pueden resolver situaciones problemáticas de exageradas proporciones.
Por ello recomiendo reforzar la conducta a través de elogios, comentarios, obsequios, detalles, entre otros.
Sim embargo hay que tener ojo de águila a la hora de reforzar puesto que las personas reaccionan de manera diferente a los estímulos y por ende necesitan diferentes tipos de refuerzos.
Hay personas que les gusta recibir el refuerzo personalmente, quizás a través de unas palabras, les gusta escucharlo, que lo llamen a parte, puede ser en una reunión privada en la oficina u otro ambiente especifico, en soledad.
Hay otras personas que necesitan el refuerzo en público pues no sería significativo si no hay nadie a su alrededor. Para estas personas recibir el elogio delante de todos significa algo importante.

Siempre recuerdo unas palabras de mi mamá Nony que decía: “Al que tiene hambre hay que darle de comer” GO.
Si la persona está pidiendo el refuerzo porque “tiene hambre” del mismo y de manera indirecta lo solicita para que este sea aplicado delante de la gente, entonces dele “de comer” y refuércelo en público tomando en cuenta que de esta forma la persona funcionará mejor.
En este trayecto nos conseguiremos con personas que muchas veces lo que requieren como reforzador es la medicina del abrazo. Más que oírlo o que se lo digan requieren de un “toque mágico”, tan sencillo pero tan poderoso como sentir los brazos de alguien.
Quizás existan algunos que solo necesitan un buen apretón de manos que no necesariamente tiene que ser fuerte sino más bien efectivo. Quizás no les gustaría un abrazo, pero la mano puede jugar un papel fundamental haciéndole la suplencia al abrazo en ese “toque mágico”.
Nos vamos a dar cuenta de que algunos querrán un beso que con mucho cuidado y respeto podremos realizarlo como líderes.
Como también existen personas que necesitan un obsequio, algo palpable o algo que se vea, no tanto que se sienta o que se escuche, sino más bien que se vea. Quizás un certificado, un pequeño regalo como una agenda, un bolígrafo. Nótese que no necesariamente es dinero.
Una vez una compañera de trabajo fue reforzada en público por el jefe con unas excelentes palabras y un apretón de manos muy emotivo. Cuando estábamos a solas me dijo sarcásticamente: “gran cosa la que me gane hoy, unas palabras y un apretón de manos, lo voy a colgar en la pared de mi oficina”.
Por eso es que debemos establecer la diferencia y tener excelente percepción de lo que refuerza a una persona dentro de la organización.

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