El peligro del modelo constitucional cubano

Para el jurista austriaco Hans Kelsen, la Constitución es el documento fundamental del Estado y de la sociedad que lo integra, tanto en su contenido material como en su forma, debe ser producto del consenso de la nación y con la participación de todos y cada uno de los ciudadanos en absoluta igualdad y universalidad.

En el Estado democrático, la soberanía reside en el pueblo y la expresa mediante el sufragio, sin limitaciones ni clasificaciones. Las dictaduras y los totalitarismos obligados a la consulta popular, tratan de estratificar y caracterizar el voto en función de sus intereses y de sus ideologías. Por eso, la llamada Democracia Socialista de todos los sistemas comunistas, fundamentaron su legalidad en el denominado Principio de la Dictadura del Proletariado con la única expresión política en los Partidos Comunistas, así ocurrió en la Unión Soviética como metrópoli y en todas sus periferias. Con la caída del Muro de Berlín y el fin del socialismo real, todos estos países regresaron a la exigencia democrática del pluralismo y la universalidad electoral, para escoger sus autoridades y para determinar la forma del Estado y el modelo económico y político. De esto por ahora sólo queda en su versión ortodoxa el constitucionalismo socialista cubano y el régimen autoritario de Corea del Norte. Todos los demás Estados al dejar el marxismo-leninismo prefirieron el constitucionalismo tradicional democrático fundamentado en la libertad y en la justicia, con el denominado Estado de Derecho y Social. Para los nazis, ya el imperativo no era el del proletariado organizado y su expresión en las comunas con los soviets, pero sí una nueva categoría: la de los pertenecientes a la raza “Aria” y a las brigadas de los Camisas Pardas de la SS unida a las fuerzas militares del Wehrmacht. Por eso la condena de los juicios de Nuremberg, de los responsables del Partido Nazi por crímenes contra la humanidad.

A pesar del derrumbe de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y su desintegración, en el Tercer Mundo se ha querido perpetuar bajo mecanismos formales democráticos el modelo comunista, maquillado con la permanente estrategia de identificar al enemigo externo, el “Imperialismo” norteamericano; y en lo interno, a la burguesía y sectores cómplices del capitalismo.

La Revolución Cubana que pudo ser un proyecto extraordinario hacia una nueva democracia con justicia social en nuestro continente, se hipotecó con el modelo soviético. Por eso la Constitución vigente, del 24-2-76; en su preámbulo se afirma seguir el ideario de José Martí y las ideas políticas sociales de Marx, Engels y Lenin y para llevar adelante la revolución encabezada por Fidel Castro. Allí se afirma que sólo en el socialismo y el comunismo se alcanza la entera dignidad del ser humano.

La disidencia está prohibida porque la traición a la patria es el más grave de los crímenes y la libertad de expresión, sólo es posible conforme a los fines de una sociedad socialista. El Art. 68 de la Constitución cubana, atribuye a los órganos del Estado desarrollar los principios de la democracia socialista, donde las masas populares controlan la actividad de los órganos estatales. Los funcionarios y los elegidos deben rendir cuentas de su gestión y son de libre nombramiento y remoción. Se le quita al pueblo la atribución de la soberanía nacional porque en el Capítulo X de la Constitución cubana, artículos del 69 -101 consagran que la Asamblea Nacional es el único órgano del Poder del Estado, quien representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo. Es el único con potestad constituyente y legislativa de la República. Es la Asamblea Nacional quien elige al Consejo de Estado. El Presidente del Consejo de Estado es Jefe de Estado y Jefe de Gobierno. El Art. 137 que concede a la AN el poder de reformar la Constitución pero nunca se podría cambiar lo relacionado al sistema político, social y económico. Esto niega cualquier alternativa por vía electoral y la pluralidad política u otro sistema económico.

El Art. 03 establece que todos los ciudadanos tienen derecho de combatir con la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución. El Art. 14 establece el Sistema Económico basado en la propiedad socialista sobre los medios de producción. El Estado es quien dirige el comercio exterior.

La Justicia es ejercida por el Tribunal Supremo Popular. La Fiscalía le corresponde el control de preservación de la legalidad, pero apegada al principio socialista de la Constitución. El Fiscal General recibe instrucciones directas del Consejo de Estado. El poder del Estado se fundamenta en el poder de las asambleas populares, es decir, en las comunas, quienes están investidas de la más alta autoridad en sus localidades.

Un análisis en profundidad del constitucionalismo revolucionario cubano, nos indica que son tiempos superados. Ya Rusia negó ese comunismo arcaico y el mundo quiere constituciones de justicia y libertad. Basta consultar la nueva Constitución rusa de 1993 y la de los 50 países que han dejado el comunismo para escoger la democracia de justicia y libertad.

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