La estrategia Geopolítica de Putin y el Mundial de Futbol 2018

El inicio de la gran Copa del balompié, el próximo 14 de Junio en Moscú, el llamado Deporte Universal, que no distingue entre ideología alguna, congelara a multitudes, que a través de diversas redes tecnológicas, estarán atentos tanto a su gran inauguración, con invitados especiales, un show artístico corto, anunciado por su Comité Organizador, debido a las amenazas de boicot.

Sin embargo, se unirán en la cancha  naciones en conflictos, prevaleciendo la paz sobre la guerra. El futbol es un imperio del mercadeo global, que se extiende desde el turismo, boletería, apuestas y publicidad de marcas exitosas, que presentan campañas multimillonarias de sus patrocinadores.

Rusia lleva en sus raíces, la constante proyección de su imagen de poder y soberanía, sobre otras naciones de la región euroasiática y de mayor extensión territorial en el mundo.  Putin como jefe de una potencia militar e importante productor energético, buscara perfilarse de forma suave (SoftPower de Joseph Nye) dentro de este gran acontecimiento mundial como una fuerza emergente, sutil y de unificación de naciones a través del juego, con la finalidad de tratar de limpiar su retrato de invasor a Ucrania, su apoyo a Al Assad en Siria y de sanciones impuestas por los Estados Unidos.

Rusia aposto por participar en la elección como sede del mundial, para jugar a la geopolítica ante otros países, que procuraban posicionarse como superpotencias abriéndose el paso a la multipolaridad y tratar de separarse de la bipolaridad que últimamente se ha observado en los bloques divisorios en el mundo. Por un lado Estados Unidos y Europa, y por otro lado Rusia y China. La FIFA se muestra como un Estado Supranacional, unirá a todos los participantes del evento, a través de sus equipos, jugadores y el público con un simple balón.

El equipo ruso, con un desempeño gris futbolísticamente, deberá demostrar ser un excelente anfitrión, mostrando su capacidad de juego en la cancha y los esfuerzos de su presidente de exponer al mundo que son una nación amigable, a través de una costosa inversión en infraestructura entre aeropuertos, estadios, transportes, hoteles y dispositivos de seguridad antiterroristas.

Otros equipos emblemáticos poderosos en la geopolítica y con el balón, que se disputaran la Copa son: Estados Unidos y México. Actualmente en pugnas por el llamado Muro de Trump, las tensas relaciones comerciales entre ambos y por último, la próxima elección presidencial mexicana, encabezada por el  populista López Obrador.

Los equipos latinoamericanos: la Argentina de Messi y el opaco pero no despreciable Brasil de Neymar. Ambos países con problemas internos, el primero con una crisis consecuencia de las malas políticas aplicadas por los Kirchner y el segundo por vivir un gran clima de impopularidad de su gobierno, aunque conscientes que su equipo es de muy baja calidad. Otros participantes no menos importantes, como Colombia, con una elección presidencial polémica en puerta, Chile y Perú, estrenando presidentes, darán a conocer su manera de jugar y podrían dar sorpresas, junto con otras escuadras latinas.

Entre los europeos, destacan: Francia que siempre quiere ganar, pero constantemente se atraviesa un obstáculo en el camino, tendrá a su principal hincha Emmanuel Macron apoyándola. Una España convulsionada con nuevo gobierno del PSOE y la deprimente salida de Rajoy como jefe de gobierno, jugara su primer partido con el Portugal de la estrella, Cristiano Ronaldo. Una Gran Bretaña,  que vive siempre la sombra de un David Beckham y su salida del Brexit. Por supuesto, una Alemania que rompe con todos los paradigmas con su Canciller Merkel. Por Asia, Corea del Sur con sus recientes negociaciones con Corea del Norte, los ojos del mundo estan sobre los surcoreanos. La gran potencia industrial-tecnológica, el equipo de Japón. Por otro lado, se presentaran algunos países africanos como Nigeria, Ghana, Camerún y Costa de Marfil con su pintoresco futbol, transmitirán alegrías a sus países con grandes dificultades en crecimiento económico. La guinda del pastel, la República Islámica de Irán, que luego de la salida de Estados Unidos del Acuerdo Nuclear, enfrenta sanciones considerables.

Finalmente, Putin se arriesgara por llevar un espectáculo por todo lo alto, para dar a conocer su cultura ante el mundo y demostrar que no son una amenaza mundial, que desea abrigar a otras naciones a través de la globalización. Se espera que el Fair Play futbolístico quede reflejado en cada partido, así como en la geopolítica. Apreciaran muchos goles, se aguardaran pocos penaltis y autogoles en la cancha, y de la misma manera en la política internacional. El mundo solo quiere 90 minutos de diversión y que por ese lapso de tiempo, las naciones participantes demuestren solidaridad y hermandad entre ellos,  plasmándose en el pensamiento de Emmanuel Kant “La felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación”, a través del FUTBOL.

@celfaria1

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