Las mujeres alzan la voz en América Latina y el mundo

Contra la ablación genital, la prohibición del aborto, el rol en los medios: las luchas feministas difieren en cada país. En el Día Internacional de la Mujer, DW habló con varias activistas sobre sus objetivos.

Las luchas feministas difieren de un país a otro, dependiendo de cuáles son los derechos de las mujeres que prevalecen en cada uno. Pero en muchos lugares son similares. Hemos hablado con activistas de Alemania, Guatemala, India, Guinea, Estado Unidos y Polonia sobre la situación actual de las mujeres en sus países. ¿Cómo evalúan el panorama? ¿Dónde ven los inconvenientes más graves? ¿Y cómo luchan contra esos obstáculos?

Penelope Kemekenidou (31), Alemania

Penelope Kemekenidou, fundadora de Gender Equality Media e.V.

La situación de las mujeres en Alemania no es tan buena como la mayoría de la gente cree. Aquí, cada dos días una mujer es asesinada por su pareja. Mientras en España y en América del Sur hubo huelgas de millones de mujeres en contra de estos feminicidios, en Alemania todavía hace falta más coraje colectivo.

La violencia contra las mujeres está vinculada a su representación en los medios. Por eso fundé la asociación “Gender Equality Media e.V.”en el año 2015. Los medios no deben minimizar los asesinatos de mujeres, el abuso sexual y los intentos de violación. El asesinato debe ser llamado “asesinato” en vez de “crimen pasional”. Cuando un hombre le levanta el vestido a una mujer para tocar sus partes íntimas, no es adecuado hablar de “toqueteo” sino que hay que hablar de “violación”. Quién minimiza la violencia a través del lenguaje, la está legitimando, porque de ese modo se tergiversa nuestro sistema de valores.

En seminarios con organizaciones, editoriales y redacciones analizamos los mecanismos de la cobertura de información sexista con el objeto de evitarlos. Además, queremos elaborar un código concreto, con y para los periodistas, para terminar la con la cobertura informativa discriminatoria y difamatoria  sobre las mujeres.

Rebeca Lane (34), Guatemala

Rebeca Lane, música feminista

En Guatemala los asesinatos de mujeres son un problema muy grave. Junto con México, Guatemala tiene la tasa más alta del mundo de feminicidios. En 2017 hubo cerca de 91.000 embarazos, en mujeres de 10 hasta 19 años. Si se toma en cuenta la edad de las mujeres, se podría suponer que, a menudo, el embarazo fue consecuencia del abuso sexual.

Guatemala es un país católico. La mayoría de las decisiones políticas están justificadas religiosamente. Por eso en las escuelas no se imparte educación sexual y el aborto es ilegal.

Con mi música lucho contra la violencia y la opresión de las mujeres. El rap y el hip-hop me ofrecen la posibilidad de hablar de mis propias experiencias. Con mi grupo musical “Somos Guerreras”, que fue fundado en el año 2014, enseñamos a las mujeres cómo convertir sus ideas feministas en una canción.

Aquí, el movimiento feminista todavía es pequeño, en comparación con México o Argentina, especialmente porque dedicarse a la tarea feminista conlleva un peligro de muerte. Sin embargo soy optimista en cuanto a que pronto las cosas mejorarán.

Aranya Johar (20), India

Aranya Johar, poeta de India (Tanay Kadel)

En India, nuestras demandas de un país más justo son respondidas con violencia. Uso la poesía para empezar un diálogo y concientizar a la gente de la situación de las mujeres. Mi seudónimo es “Brown Girl”, porque cuando era niña casi no había una representación positiva de las mujeres de piel oscura en los medios establecidos.

La ponencia de mi poema“A Brown Girl’s Guide to Gender”, que se viralizó en 2017, hizo que las mujeres entendieran que tenían derecho a usar diversas plataformas y escenarios. Compartieron sus historias, exigieron sus derechos e iniciaron charlas, pero estas nunca llegaron a los medios establecidos.

En el futuro, espero que haya más mujeres trabajando en cargos directivos y que obtengan el mismo salario que los hombres. Además espero que más mujeres puedan decidir independientemente sobre su futuro y luchar por sus propios espacios y derechos.

Hadja Idrissa Bah (19), Guinea

Hadja Idrissa Bah (Privado )

La situación de las mujeres y las niñas en Guinea es preocupante. Aquí el 92 por ciento de las mujeres son sometidas a la ablación genital, y un 52 por ciento de las menores de edad son forzadas a casarse. Todavía muchas mujeres mueren durante el parto, y la violencia doméstica está ampliamente extendida por el país.

El Estado tiene que hacerse cargo de que se respeten las leyes, porque las leyes, en realidad, son buenas. Los obstáculos más grandes son las tradiciones y la religión. La mutilación genital, por ejemplo, se justifica en base a la religión.

En 2016 fundé el“Club des jeunes filles leaders de la Guinée”, para agilizar la emancipación de las mujeres y terminar con la discriminación por razones de género. Me encontré con el ministro de Justicia y demandé el cumplimento de la ley. Además, expliqué al imán principal las consecuencias de la mutilación genital en la mujer. Una parte de nuestro trabajo es preventiva: intentamos a sensibilizar a la gente.

La otra parte consiste en la intervención cuando nos informan sobre casos de violencia doméstica. Creo que estamos por empezar una revolución real. Estamos hablando de temas que antes fueron tabú. ¡Con mi generación algo cambiará!

Marta Lempart (40), Polonia

Marta Lempart (privado)

Con el nuevo gobierno conservador de derecha, desde el 2015 la situación de las mujeres en Polonia ha empeorado. Los abortos, aunque sí son legales, casi no se realizan, porque los médicos opinan que no condicen con la religión. La píldora anticonceptiva y otros contraceptivos casi no están disponibles o son difíciles de conseguir.

Otro problema es la violencia doméstica y cómo se la encara. El Estado recortó los recursos de las organizaciones no gubernamentales que ayudan a las víctimas, y la Policía allanó sus oficinas. En enero de 2019 el Gobierno polaco quiso aprobar una ley que legalizara los actos de violencia doméstica que se realizan por primera vez, como es el caso en Rusia.

El 3 de octubre de 2016 organicé la primera huelga de mujeres en Polonia, llamada “lunes negro”/”protesta negra”. En 150 ciudades salieron mujeres a la calle para protestar contra un endurecimiento de la prohibición del aborto.

El 8 de marzo de 2017 organicé las primeras huelgas internacionales de mujeres en 60 países. Nuestras huelgas representan un poderoso movimiento de resistencia y seguimos planificando más de ellas.

Espero que en las próximas elecciones un partido progresista logre entrar al Parlamento. Quiero que Polonia se convierta en un Estado laico que no odie a las mujeres y esté basado en los derechos humanos y en la democracia.

Jerin Arifa, EE. UU.

Jerin Arifa feminista y activista en los EE.UU. (privado)

La situación de las mujeres en Estados Unidos no es buena. El presidente de EE.UU. hace alarde del abuso sexual. No quiere saber nada acerca de los problemas del colectivo LGBT y exhorta a las instituciones educativas a incumplir los reglamentos antidiscriminación.

Los insultos de Trump y otros republicanos contra los derechos de las mujeres minan el trabajo que han hecho feministas desde hace décadas, y hasta siglos.

Soy una activista desde hace mi infancia, como mi madre y mi abuela. Como feminista musulmana, de piel oscura y antes indocumentada, experimento diariamente discriminación. Estoy convencida de que para triunfar se necesita un feminismo interseccional. Esto significa que las mujeres solo serán libres cuando se acaben las discriminaciones y las injusticias de todo tipo, ya sea en referencia al género, al origen étnico, a la clase, a la orientación sexual o a la religión.

Mi organización “Young Feminists & Allies”, que fue fundada en el año 2014, milita a favor de ese tipo de feminismo e impulsa a activistas jóvenes, porque estas no reciben tanta atención como las mayores.

La lucha por los derechos y la igualdad de las mujeres no es fácil. Pero cada vez más personas en el mundo se convierten en activistas. De eso saco mi energía y mi esperanza.

(cs/cp)

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