Las relaciones bilaterales sino-vaticanas: ¿hacia una nueva etapa?

Tras largas décadas de desencuentros, el comienzo de una posible normalización futura de las relaciones entre la Republica Popular China y la Santa Sede se encuentra en proceso.

La Republica Popular China (el país mas poblado del mundo y segunda potencia económica mundial) y la Santa Sede (estado menos poblado del mundo), vieron interrumpidas sus relaciones diplomáticas en el año 1951, dos años después de la proclamación de la Republica Popular China (RPC) dirigida política e ideológicamente por Mao Zedong tras una guerra civil que origino también la Republica de China (conocida como Taiwán). Esta ruptura de relaciones se produjo por la expulsión de la RPC del nuncio apostólico Antonio Riberi, acusado en aquel entonces de espionaje y la creación por el gobierno de Zedong de una Iglesia Católica Patriótica. La tensión se agravo entre 1966 y 1976, periodo de la denominada Revolución Cultural, en el que se prohibió la practica de un cristianismo que no estuviese acorde con los preceptos de la Iglesia Patriótica. Este periodo estuvo también caracterizado por la persecución y encarcelamiento de obispos que “practicaban un cristianismo paralelo”.

 

Ahora, casi siete décadas después, un acuerdo preliminar entre la Santa Sede y la RPC ha sido anunciado el pasado 22 de septiembre por el Papa Francisco en el marco de una gira por los países bálticos. Este acuerdo contempla la resolución de un punto sensible entre los dos estados: el nombramiento de obispos. Durante estos largos años de desencuentros, la iglesia reconocida por la RPC ha nombrado obispos; sin que estos sean a su vez reconocidos por la Santa Sede (algunos han sido incluso excomulgados). De esta forma, el objetivo de este acuerdo preliminar para la Santa Sede parece ser netamente pastoral, no extendiéndose por el momento hacia la diplomacia, aunque se ha servido de esta para la concreción del mismo.

 

¿Avanzan entonces las relaciones sino-vaticanas hacia una nueva etapa de concordia? Aunque para la Santa Sede el objetivo de este acuerdo preliminar es primordialmente pastoral (tener obispos reconocidos por Roma y la RPC al mismo tiempo puede abrir la puerta a la creación de una sola iglesia y no dos como existe hasta ahora, una oficial y una clandestina), podría preverse una ampliación futura de las relaciones bilaterales. Por un lado, la Santa Sede permanece como el único estado que no posee relaciones diplomáticas con la RPC. La recuperación de las relaciones bilaterales dejarían en el pasado este escollo y abrirían paso a la universalidad de estas relaciones. Por otro lado, la RPC ganaría mas respeto de parte de la comunidad internacional en un área como los derechos humanos, aun en entredicho en su seno. De manera que las motivaciones de la RPC son mas bien pragmáticas. Adicionalmente, ante un posible restablecimiento de las relaciones bilaterales, la RPC puede ejercer un contrapeso político en las relaciones entre Taiwán y la Santa Sede, existentes en la actualidad y que la RPC no ve con buenos ojos, puesto que su política exterior tiene entre sus prioridades la obtención del reconocimiento de una sola China; evitando el reconocimiento de Taiwán como estado independiente.

 

Asimismo, la normalización de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la RPC se inscribiría en el principio descrito en el preámbulo 5 de la constitución de esta ultima; donde se hace referencia a una coexistencia pacifica en el desarrollo de las relaciones diplomáticas e intercambios económicos y culturales con otros países.

 

Esta breve exposición permite inferir que la normalización de las relaciones sino-vaticanas es un proceso inscrito en la lógica ganas-ganar, en el que la RPC obtendría un mejor reconocimiento en áreas delicadas como los derechos humanos a través de la libertad religiosa sin ver lesionadas su estructura política e ideológica, un temor latente desde el importante rol que cumplió el fallecido Juan Pablo II en la caída el comunismo en su país natal, Polonia. La Santa Sede, por su parte, ganaría la libre practica religiosa en la RPC, un país que se perfila para el año 2050 como el que poseerá el mayor numero de cristianos en el mundo.

 

Dr. Ivan Bello

 

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