Los esfuerzos de Noruega para el logro de la paz mundial: del conflicto entre Israel y Palestina al proceso de paz en Colombia

El Reino de Noruega es el sexto país mas extenso del continente europeo. Este prospero país cuenta con un Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 0,944 en una escala de 1,

lo que le permite ostentar el primer puesto a nivel mundial en esta categoría. Ello se ha logrado, entre otros aspectos, gracias a la administración de sus recursos de forma transparente y responsable; en especial de su industria petrolera. Su forma de gobierno es la monarquía constitucional, con Harald V como rey y Erna Solberg como Primer Ministro e Ine Marie Eriksen Soreide como jefe de la diplomacia.

 

Desde la década de los 90, la política exterior noruega ha estado orientada al sostenimiento de una línea de acción internacional cuyo objetivo es la consecución de la paz mundial y el desarrollo, ello sin dejar de lado los intereses internos del reino.

 

Con un Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2017 de 377 mil millones de dólares estadounidenses, este país destina una cifra cercana al 1% de esta cantidad a programas de ayuda al desarrollo alrededor del mundo, que se complementa con aportes a los programas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el ejercicio del rol de mediador en conflictos.

 

¿Cual ha sido el aporte del Reino de Noruega como mediador en conflictos a nivel mundial?

 

La labor de Noruega como mediador en procesos de paz es ampliamente reconocida por la calidad de la asistencia técnica que provee así como el no injerencia en los procesos donde ha tomado parte. Esto ha llevado al país nórdico a ser aceptado por diversas partes en conflicto como facilitador en negociaciones. Veamos a continuación algunos de los procesos en los que la mediación noruega ha sido vital para llegar a acuerdos, con diferentes grados de éxito:

 

Conflicto palestino-israelí: la mediación noruega entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) comenzó con reuniones secretas en la ciudad de Oslo entre el líder de la OLP Yasser Arafat y el primer ministro israelí Yitzhak Rabin con el fin de hallar una salida negociada al conflicto árabe-israelí y cumplir así con los mandatos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de realizar todos los esfuerzos posibles para alcanzar una paz justa y duradera así como un la finalización de actividades bélicas en la región. Estas negociaciones desembocaron en la firma de los acuerdos de Oslo cuyo cenit se produjo en 13 de septiembre de 1993, con Bill Clinton como foco de la atención internacional. Diferentes razones y eventos llevaron estas negociaciones y acuerdos a un punto de quiebre; entre las que se encuentran el terrorismo, al que el intelectual palestino Edward Said se refería como “un verdadero peligro para la paz”. No obstante, el empeño y la alta capacidad técnica de Noruega como mediador y su rol de mediador no polarizado en este complejo proceso quedaron de manifiesto.

 

Proceso de paz en Guatemala: este país centroamericano estuvo envuelto en una guerra civil entre 1960 y 1996, un conflicto que es considerado parte de la guerra fría, periodo en el que predominaba la bipolaridad en las relaciones internacionales. Se calcula que esta guerra civil dejo un lamentable saldo de 200.000 muertos, 45.000 heridos y alrededor de 100.000 desplazados; que huyeron principalmente a Honduras y México. Desde el fin de la guerra civil, Noruega ha cooperado con Guatemala en la defensa de los derechos humanos, el restablecimiento del estado de derecho y la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y las mujeres, población civil afectada durante la guerra y el breve periodo dictatorial del militar José Efraín Ríos Montt entre 1982 y 1983. Esto ha sido logrado a través de asistencia técnica en áreas como el fortalecimiento de las instituciones (principalmente la justicia) y la igualdad socioeconómica. En este sentido, es emblemático el enjuiciamiento del militar Ríos Montt por genocidio en el año 2012, caso llevado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), proceso que concluyo con una condena de 80 años para este militar. Además, la participación política de los segmentos menos favorecidos de la población guatemalteca y el fortalecimiento de la democracia han mejorado a través de la asistencia noruega a este país centroamericano.

 

Proceso de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno colombiano: el interés de Noruega en la promoción de la paz internacional llegó hasta Colombia, un país que se encuentra a unos 9260 kilómetros de la capital del reino. En este conflicto, el mas antiguo del hemisferio occidental, el rol de mediador de Noruega esta sometido a una interesante dicotomía: por un lado, unirse al apoyo a una batalla mundial contra el terrorismo y por otro; ser neutral en una negociación en la que una de las partes es definida como organización terrorista. A pesar de esto, el resultado de estas complejas negociaciones secretas condujeron a que las FARC abandonaran la vía armada para hacer valer sus ideas, algo inédito en las ultimas décadas, aunque no exento de criticas.

 

Aunque Noruega es miembro de la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN), hemos visto que ello no le ha sido un impedimento para su participación en conflictos que requieren mediación seria, no polarizada y con altas capacidades técnicas y económicas; lo que le ha valido amplia aceptación por las partes en conflicto en estos procesos. Queda evidenciado como la diplomacia para el logro de la paz puede rendir frutos que contribuyen a la resolución de conflictos sin la participación protagónica de grandes potencias y las complejas estructuras de los organismos internacionales.

 

Dr. Ivan Bello

 

ivanjhb@hotmail.com / ibellojul@gmail.com

 

Instagram: @ivanjhb