Los revolucionarios del paraguas entran al Parlamento de Hong Kong

Dos años después de que decenas de miles de personas inundaran las calles de Hong Kong para exigir mayor democracia, una nueva generación de jóvenes activistas forjados en aquellas protestas ha conseguido acceder al Parlamento a cuyas puertas acamparon en 2014, unos resultados electorales que corren el riesgo de incrementar las crecientes tensiones con las autoridades comunistas de Pekín.

Después de que el pasado domingo 2,2 millones de hongkoneses (58% del total, récord histórico) acudieran a votar en los comicios de esta región semiautónoma de China, seis candidatos que oscilan entre la búsqueda al derecho a la autodeterminación y la independencia han accedido a la cámara legislativa local,un hecho sin precedentes en sus más de 150 años de vida.

Entre ellos está Nathan Law, uno de los líderes de aquella Revolución de los Paraguas, que a sus 23 años se convierte en el parlamentario más joven de la historia. “Creo que es un milagro”, declaró el fundador -junto a Joshua Wong- delpartido Demosisto, que aspira a celebrar un referéndum dentro de 10 años que contemple la independencia como una de las opciones. “Es algo completamente inesperado, cada día nuestro equipo ha trabajado duro y sudado para convertir la derrota en victoria. Los hongkoneses realmente quieren un cambio“, añadió.

Los nuevos rostros

A Law le acompañarán en la nueva legislatura rostros como el del independentistaSixtus Leung o el del activista medioambiental Eddie Chu, el más votado de todas las circunscripciones. Ex periodista en Afganistán e Irán, el también defensor de los animales declaró que tras su elección “teme por la seguridad de su familia”, dado el ambiente de crispación al que se enfrentan los activistas por la democracia en los últimos tiempos.

Al igual que otros de los candidatos “localistas”, argumentan que un creciente número de jóvenes desean romper lazos con Pekín después de 2047, cuando expira el “un país dos sistemas” que rige su relación con la China continental desde que volvió bajo su soberanía en 1997. “La gente ha perdido la fe en este sistema, y en estos comicios han expresado su decepción”, argumentó Leung.

Su éxito de ayer marca el comienzo de una nueva era en la política de la ciudad, ya que supone la aparición de una tercera vía que difiere de los dos bloques históricos: el de los partidos pro Pekín -tradicionalmente mayoría en el Parlamento- y el de los pandemócratas.

Precisamente, la vieja guardia de los segundos, que lleva lustros peleando por lograr mayores derechos políticos y sociales para Hong Kong pero sin cuestionar nunca la soberanía de China sobre el territorio, ha reaccionado con nerviosismo frente al auge de esta generación más joven y belicosa. “La gente quiere un cambio, y eso significa nuevas caras, pero el precio a pagar es una mayor fragmentación en nuestro bando”, señaló Lee Cheuk-yan, histórico legislador demócrata que ha perdido su escaño tras más de dos décadas en el cargo. Como otros, teme que la creciente división ayude a los partidarios de una mayor colaboración con China a lograr sus objetivos.

La independencia

Tras el recuento final, el bloque pro Pekín contará con 40 escaños en la Cámara, mientras que el pandemocrático -localistas incluidos- tendrá 30, tres más que en 2012. Pese a su inferioridad, se garantizan el poder de veto sobre las propuestas de mayor calado del Ejecutivo local respaldado por Pekín, que necesitaría dos tercios de los votos para su aprobación.

Por ahora, las autoridades comunistas no han querido pronunciarse sobre los resultados y, como en otras ocasiones, sus medios han obviado estas elecciones ocensurado algunos de los comentarios vertidos sobre las mismas en las redes sociales.

En los meses previos, Pekín ya ha advertido de que el asunto de la independencia está fuera de toda discusión, ya que la región es parte “inalienable” de su territorio, y ha amenazado con abortar cualquier intento de que algo así se produzca. Sin embargo, al contrario que en regiones como Tíbet o Xinjiang, el Partido Comunista no podrá usar la mano dura para acabar con este incipiente movimiento, que ha crecido en la única región china que disfruta de libertad política y con sus derechos protegidos por un texto constitucional.

Aunque sigue siendo una incógnita cómo piensa lidiar con este asunto, Willy Lam, profesor de la hongkonesa Universidad China, considera que “Pekín debe estar bastante alarmada por el éxito de estos candidatos”, por lo que, augura, “es muy probable que lo utilice como un pretexto para ponerse aún más duro con Hong Kong”.