Lula da Silva declara: “Prueben mi corrupción y yo mismo iré a pie a una comisaría”

“A popularidad solo me gana Jesucristo”, ha dicho el ex presidente brasileño Luiz Inazio Lula da Silva, en una rueda de prensa en São Paulo en la que se ha defendido de las acusaciones de la fiscalía brasileña. Lula fue culpado el miércoles de ser el cabecilla de todos los casos que conforman la investigación Lava Jato, la operación que lleva años desgranando desvíos millonarios de dinero público, sobornos y operaciones de lavado de capital entre las élites del país. El jueves, ha asegurado que son precisamente esas élites las que quieren acabar con él y, por ende, con la investigación. “Mantengo la creencia que tenía antes: compañeros, tienen que mantenerse atentos porque no podemos permitir que unos pocos acaben con la Constitución de 1988”.

La acusación de la fiscalía contra Lula es la más grave imaginable dentro del ya complicado panorama político brasileño: ser “el comandante máximo”, del escándalo de corrupción de Petrobras, el mayor desvío de fondos públicos en la memoria reciente de Brasil.

Lula da Silva declaró “Creo que Brasil tiene poca gente con una vida más pública y más fiscalizada que la mía y eso desde que era dirigente sindical en 1978”, comenzó. “He ganado el derecho a caminar con la cabeza erguida. Prueben un solo acto de corrupción mía e iré andando a la comisaría como la gente va a [el centro de peregrinaje católico] Aparecida do Norte para pagar sus pecados”, añadió. Pero lamentó que la rueda de prensa de la fiscalía había sido un circo mediático. “Un país fuerte necesita de instituciones fuertes. Es como una familia: el padre siempre tiene que tener más responsabilidad que el hijo. Por eso quiero que la policía sea responsable”, añadió.

El ex presidente brasileño, se muestra aun como uno de los actores políticos más importantes de la escena política contemporánea brasileña; una vez más responde con elocuencia y sentido del humor a las acusaciones que se le presentan. Lula se muestra políticamente activo, pese a lo ocurrido, con su heredera, Dilma Rousseff. Pese al acenso al poder de Temer, la situación política brasileña permanece turbia. La destitución de Cunha, de su escaño parlamentario, complica aún más esta situación. Los escándalos más grandes de corrupción de Brasil, relacionados con Petrobras, son tela aun de juicio y de polémica. Solo los resultados de la justicia, podrán desenmarañar todos estos escándalos de corrupción y serán los encargados de otorgar la razón a quienes sean dueños de esta.

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