OEA, España y Brexit

La semana estuvo plena de informaciones y análisis sobre temas internacionales de vital importancia; en nuestro continente por primera vez un Secretario General de la Organización de Estados Americanos solicita la aplicación de la Carta Democrática Interamericana contra un Estado miembro y obtiene el respaldo mayoritario para la consideración de su informe de 132 páginas sobre la situación de Venezuela.

Primera derrota en la OEA para Venezuela desde que el presidente Chávez y el propio presidente Maduro en sus inicios podían contar con el apoyo total de los 14 Estados del Caribe y de los dos actores más importantes de América del Sur como Brasil y Argentina, sólo 12 votos respaldaron la posición venezolana mientras que 20 se pronunciaron en contra y dos abstenciones; esto demuestra el cambio de la geopolítica regional y lo que pareciera el fin del Socialismo del Siglo XXI. La Carta Interamericana Democrática como las cláusulas democráticas de la Unión Europea y del Mercosur, defienden a los ciudadanos cuando sus gobiernos, aunque tengan legitimidad de origen, se deslegitiman en el ejercicio del poder como ocurrió en su momento con el expresidente Alberto Fujimori.

España
Las elecciones españolas también representaron un duro golpe para la nueva versión del socialismo contestatario transcontinental al mantener en tercera posición a Unidos Podemos, cuyo objetivo era derrotar al Partido Socialista Obrero Español, y convertirse en una alternativa del poder con un frente de izquierda que por ahora parece imposible, el Partido Popular reafirmó su hegemonía y la socialdemocracia su vigencia histórica en Europa; pero tanto Podemos como Ciudadanos, como sucedió el pasado 20 de diciembre, demuestra la necesidad de las reformas y adecuaciones de las estructuras políticas tradicionales españolas a los nuevos tiempos.
Brexit
En Europa los efectos de la salida del Reino Unido de la Unión Europea apenas comienzan señalando una crisis cuyo fin es difícil de prever, incluso para la misma Inglaterra que pudiera quedar desvinculada de Escocia e Irlanda del Norte donde los independentistas prefieren permanecer en la UE; los cuales votaron por permanecer en la Unión como la casi totalidad de ciudadanos de Gibraltar. La renuncia de David Cameron acelera la aplicación del Art. 50 del Tratado de Lisboa para las negociaciones y el retiro definitivo. La pérdida de Londres trae consecuencias económicas, políticas, militares y hasta deportivas porque el Reino Unido es la segunda economía más grande de Europa, potencia militar y nuclear. Entre los 27 miembros restantes de la UE el efecto del “Brexit” ya se hace sentir como expresiones de los euroescépticos para buscar el retorno a los Estados nacionales y desvincularse del proceso de integración europea que se inició en 1951 con la Comunidad del Acero y Carbón, posteriormente con la creación de la Comunidad Económica Europea en 1957, se perfeccionó en 1992 con la Unión Europea y en el 2009 con el Tratado de Lisboa. La caída de la Libra Esterlina desde las bolsas en distintas partes del mundo ya han tenido efecto en el sector macroeconómico con perdidas en el sector bancario, Estados Unidos preocupado por esta situación envió a su secretario de Estado, John Kerry tanto a Londres como a Bruselas. La capital de Bélgica es el centro de la vida institucional de la UE, entre ellos el Parlamento Europeo del cual tendrán que retirarse los 73 diputados que representan al Reino Unido.
Para quienes insistimos en un nuevo Derecho Constitucional Internacional, el paradigma de la Unión Europea sigue vigente más allá de la contingencia de lo que pasó con Grecia. Londres siempre fue renuente a la constitucionalización del espacio europeo único, por eso su ingreso tardío en 1973 y su negativa a borrar las fronteras establecidas en el Tratado de Schengen y a formar parte del euro.
Doble dinámica
En el actual sistema internacional está ocurriendo una doble dinámica entre y dentro de los Estados. Por una parte, una dinámica centrípeta con la creación de grandes espacios geopolíticos mediante la unión de Estados por acuerdos y tratados con características de supranacionalidad como fue la UE y como es Mercosur o la Comunidad Andina en nuestro continente; pero también una tendencia centrífuga con la afirmación de autonomías regionales o locales que buscan separarse del eje común y que puede conducir a fraccionamientos del Estado nacional como ocurrió con la antigua Yugoslavia y ahora en Cataluña. Todos los Estados miembros de la UE cumplen un proceso progresivo de supranacionalidad con un nuevo derecho comunitario donde se establecen claramente los derechos y las obligaciones, no sólo para los Estados miembros sino para los particulares bajo el concepto de la ciudadanía común.
@jcpinedap

El Universal