Opinión: Acercamiento a Corea del Norte, en pausa

Ahora que el acercamiento entre Washington y Pyongyang se ha paralizado, China y Corea del Sur quieren aprovechar sus oportunidades para convencer a Corea del Norte de hacer nuevas concesiones.

Todo el mundo observará muy de cerca cómo el Gobierno de Corea del Norte celebra este domingo el 70 aniversario de su fundación. ¿Alentará la propaganda estatal nuevamente su poderío nuclear? ¿Se mostrarán misiles de largo alcance en el desfile militar en Pyongyang? ¿O se abstendrá Kim Jong-un de tales provocaciones y preferirá celebrar los numerosos proyectos de construcción que se han iniciado en los últimos meses?

Las celebraciones llegan en un momento difícil para el líder norcoreano. Él quiere impulsar el crecimiento, pero las duras sanciones están golpeando a la economía de su país. La mejora en las relaciones con Estados Unidos debería conducir a bajar la guardia. Pero tres meses después de la histórica reunión en Singapur, Kim todavía no ha logrado ponerse de acuerdo con el presidente estadounidense Donald Trump para dar el siguiente paso.

Kim y Trump, ambos “decepcionados”

El miércoles, Kim expresó a un enviado especial de Corea del Sur su frustración por el estancamiento. Después de todo, Corea del Norte había dado “los primeros pasos necesarios hacia la desnuclearización”. El norcoreano hacía referencia al cierre del lugar de prueba nuclear y al desmantelamiento de una base de lanzamiento de misiles. Su buena voluntad debe ser reconocida, habría dicho Kim.

Esto es una señal del esperado final del estado de guerra entre Corea del Norte y Estados Unidos. De hecho, ambos países acordaron, en su Declaración de Singapur, comprometerse con nuevas relaciones. Se presume que el presidente Trump incluso le había prometido a Kim, en Singapur, que pronto firmaría una declaración sobre el fin oficial de la Guerra de Corea.

Pero Trump dejó en suspenso las maniobras militares de EE .UU. con Corea del Sur. Luego, los informes de inteligencia indicaban que Corea del Norte seguía produciendo material fisible y construyendo misiles. A principios de agosto, el gobierno estadounidense impuso nuevas sanciones a dos altos funcionarios de Corea del Norte.

Finalmente, Trump canceló un viaje del Ministro de Asuntos Exteriores, Mike Pompeo, a Pyongyang a finales de agosto. Según Trump,  habría un “progreso insuficiente en la desnuclearización”. El jefe de inteligencia de Corea del Norte, Kim Yong Chol, supuestamente transmitió a Washington que Pompeo tenía que “ofrecer algo” en su viaje. Sin embargo,  EE. UU. exige primero a Corea del Norte medidas nuevas y concretas de desarme.

Presión de Pekín y Seúl

Esta encrucijada podría cambiar en las próximas semanas. Tanto China como Corea del Sur están presionando cada vez más a Kim para llegar a un acuerdo. El presidente chino, Xi Jinping, por ejemplo, rechazó la invitación de Corea del Norte a la celebración del domingo. En su lugar, el presidente del parlamento, Li Zhanshu, fue enviado a Pyongyang. Los analistas interpretan esto como una señal de Pekín de que Corea del Norte no debería esperar que las sanciones económicas se relajen prematuramente.

Debido a su amarga disputa comercial con EE. UU., China también quiere evitar dar la impresión de estar demasiado cerca de Corea del Norte. Trump había acusado a China de suavizar secretamente las sanciones contra Corea del Norte y de utilizarlas como medio de presión en las conversaciones comerciales. China ha rechazado esta acusación, pero no quiere echar más leña al fuego. Ningún jefe de Estado chino ha estado en Corea del Norte en los últimos 13 años y Xi no se jugará esa carta hasta que tenga una clara ventaja.

El presidente surcoreano Moon Jae In también espera un acercamiento entre Pyongyang y Washington para realizar sus ambiciosos planes económicos intercoreanos. La prevista construcción de nuevas líneas ferroviarias y otras ayudas económicas solo serán posibles si Naciones Unidas reduce sus sanciones económicas contra Corea del Norte. Por lo tanto, Moon también debería exigirle a Kim más acción en su tercera reunión. Sus próxima conversaciones con Kim, del 18 al 20 de septiembre, en Pyongyang, se centrarán explícitamente en la desnuclearización.

Voluntad de progresar

El mandatario norcoreano acaba de dar un pequeño paso para el acercamiento con EE. UU.: quiere conseguir el desarme nuclear “en el primer mandato del presidente Trump”, declaró esta semana. Era la primera vez que Kim daba un plazo para la desnuclearización. Trump se mostró optimista al respecto. “Podemos hacer esto juntos”, escribió en Twitter. Pero el presidente estadounidense está rodeado de fuertes críticos de Kim, encabezados por el asesor de seguridad John Bolton.

Al mismo tiempo, los diplomáticos y funcionarios de Kim Jong-un también pertenecen a la vieja escuela, que cree que EE. UU. es capaz de lo peor. El encuentro personal de los dos jefes de Estado en Singapur no ha podido llenar las profundas huellas de la desconfianza.

Autor: Martin Fritz (ct/rml)