Primer siglo de las relaciones internacionales como disciplina de estudio: génesis y retos

La firma del armisticio con el que se dio por finalizada la primera guerra mundial, el 11 de noviembre de 1918, produjo una explosión de alegría, optimismo y alivio para muchos de los que sufrieron cuatro años de beligerancia. Tan solo dos meses después, el 18 de enero de 1919, quienes representaban a las principales potencias aliadas (Georges Clemenceau, Woodrow Wilson, David Lloyd George y Vittorio Emanuele Orlando) convocaron a una Conferencia de Paz en París en la que se reunieron los estados que resultaron afectados por la guerra.

Los resultados de esta conferencia son conocidos. Entre ellos, resalta el nacimiento de la Sociedad de Naciones, cuyo fin era establecer un marco jurídico para proteger a los países mas débiles y evitar que un nuevo conflicto de las proporciones de la guerra recién terminada volviese a suscitarse.

Menos conocido es el hecho que, posterior a esa conferencia, un grupo de 37 delegados académicos y expertos provenientes del Reino Unido y de los Estados Unidos de América se reunieron en el Hotel Majestic de Paris para discutir acerca de los medios a través de los cuales podrían mantener cooperación. Los delegados estaban dirigidos por Lionel Curtis, un británico que incluso estuvo nominado al Premio Nobel de la Paz en 1949. Producto de estos debates, surgió la idea de crear un instituto anglo-americano de asuntos exteriores, cuya función sería la de estudiar los problemas y conflictos internacionales con el fin de prevenir el desarrollo de futuras guerras.

La consolidación de los resultados de estas reuniones y debates se cristalizo con la creación del British Institute of International Affairs en julio de 1920 en Londres, y del Council on Foreign Relations en 1921 en Nueva York. Nace así el estudio de las relaciones internacionales como disciplina. Con el paso de los años, se reforzó la tendencia de los académicos e investigadores a estudiar las relaciones internacionales como una disciplina autónoma, desligada de otras áreas, pues cada fenómeno con incidencia en estas requiere ser el objeto de un estudio particular.

El estudio teórico de las relaciones de un estado con otro estado o entre numerosos estados sobre los planos económico, político, social, demográfico, cultural y psicológico dio origen al desarrollo de otros conceptos y campos. Por ejemplo, del estudio de la relación entre estados nace el concepto de la política exterior; de la relación entre grupos nace el concepto de vida internacional.

Un siglo después, el estudio de las relaciones internacionales es necesario para comprender los fenómenos globales que condicionan la relación entre los estados, el sistema internacional, el diseño de la política exterior de un determinado estado; así como la promoción de la comunicación entre los diferentes actores de la comunidad internacional. Se trata pues de una disciplina relativamente joven si se le compara con otras áreas. No obstante, se revela de vital importancia al momento de comprender el entorno globalizado en el que nos desenvolvemos actualmente. Los académicos, a través del estudio de las relaciones internacionales tienen como misión contribuir a la construcción de un mundo sosteniblemente seguro, prospero y justo por medio del debate, los análisis independientes, las ideas sobre el desarrollo y aplicación de nuevas políticas y la divulgación de conocimientos al público general. Se aspira entonces a una larga y fructífera vida para esta disciplina, y que sea cada vez mayor el número de interesados en ella.

 

Dr. Ivan Bello

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