Retirada de Trump del acuerdo medioambiental es irrelevante

No extraña que el presidente de Estados Unidos se retire del acuerdo de París sobre el medioambiente. La protección internacional del clima es más estable de lo que algunos creen, dice Jans Thurau.

Una vez más se trata de un encuentro entre opuestos, tal como a muchos medios de comunicación les gusta: por un lado, los científicos advierten cada vez con mayor urgencia de las consecuencias del cambio climático, cientos de miles de jóvenes de todo el mundo se lanzan a las calles y exigen que algo finalmente suceda. Y por otro lado, hay políticos ignorantes como el presidente de Estados Unidos que defienden el viejo mundo fósil y sus beneficios. Asimismo, el nacionalismo y el populismo impiden también que el mundo trabaje realmente de forma conjunta para reducir los gases de efecto invernadero. ¿No tuvo Chile que cancelar la organización de la conferencia anual de la ONU sobre el clima porque los disturbios en el país significan que ya no se puede garantizar una reunión segura con miles de personas?

187 de 193 Estados se unen

Sí, todo eso es cierto, pero sorprendentemente rápido se encontró a Madrid, ciudad que reemplazará a Santiago de Chile. Y Donald Trump anunció hace dos años y medio que se retiraría del Tratado de París, así que la acción ya no es una verdadera sorpresa. Menos atención se presta al hecho de que 187 de los 193 Estados miembros de la ONU ya han aceptado el tratado; Rusia más recientemente. En respuesta a la decisión de Trump, Francia y China también quieren adoptar una declaración que establezca que los objetivos del Tratado de París de 2015 son «irreversibles».

El tratado climático de París no es suficiente. No está claro si sus disposiciones conducirán a un aumento promedio de la temperatura en la Tierra de dos grados, o incluso mejor, de 1,5 grados. Pero en medio del cada vez más histérico debate mundial sobre la protección medioambiental, cabe recordar que este marco internacional sigue existiendo. Los progresos realizados en las reuniones anuales sobre el clima suelen ser mínimos, y también se registran retrocesos. Pero no podría esperarse que fuera diferente tratándose de un intento por reconciliar los intereses de casi todos los países del mundo.

La protección del medio ambiente no se verá favorecida si el debate sobre quién lo hace mejor, o si el cambio climático existe o no, continúa intensificándose. Los que, probablemente, se beneficiarán más de este entusiasmo, son los populistas de derecha, que junto al rechazo de la migración, están haciendo del «no” a la protección del medio ambiente su próximo gran problema.

Los compromisos siguen siendo necesarios también en el futuro

Donald Trump desprecia los acuerdos internacionales, no sólo el efecto invernadero. Jóvenes manifestantes exigen cambios rápidos. Sería fatal si las posturas de ambas partes llevaran a la gente a creer que los arduos compromisos ya no están al día.

La revuelta de los jóvenes contra la falta de acción de sus padres es correcta e importante. De esta forma aumenta la presión sobre los responsables para que se muestren menos indecisos y finalmente tomen decisiones impopulares. La postura que enfrenta a Donald Trump, el villano de un lado, y Greta Thunberg, la activista climática del otro, no es muy útil. El hecho es que la protección internacional del medio ambiente es un negocio muy complejo para el que existen pocas alternativas en este momento. Un oponente climático como Trump es simplemente irrelevante para este proceso.

(ee/jov)

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