‘Sorpasso’ ultraderechista a Merkel

“Adolf despierta, llevas demasiado tiempo dormido”, rogaba una anciana al líder del neonazi Partido Nacional de Alemania (NPD) en un vídeo para las elecciones celebradas ayer en el estado federado de Mecklemburgo-Antepomerania. “Usted debe ser de la edad de mi madre, una mujer sabia que tampoco reconoce ya este país. Vaya y diga a la gente que vote NPD”, le encomió él. El NPD no ha obtenido el 5% de votos mínimos necesario para acceder al parlamento regional, donde ha estado durante los 10 últimos años. Pero la voz anti-migración y xenófoba está asegurada en la nueva legislatura a través de aquellos a los que de tanto escuchar la propaganda del miedo y del odio neonazi, el discurso de la formación populista de derechas Alternativa para Alemania (AfD) no les parece tan terrible.

La AfD ha logrado recabar con un programa electoral hinchado de mensajes apocalípticos a la política de refugiados de la canciller Angela Merkel el 21,1% del escrutinio. Y se ha puesto, por primera vez, por delante de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), que pasa de segunda a tercera posición. El “sorpasso”, que ya se perfilaba en las encuestas, constituye un hito en la historia reciente de este país, un duro revés para la CDU y para Merkel, pues es Mecklemburgo-Antepomerania donde la canciller creció y está su distrito electoral. A los suyos, a unos de 1,3 millones de electores, se dirigió los últimos días de campaña para pedirles que votaran por la tolerancia y la solidaridad, contra el odio y el miedo.

Los votantes no la han escuchado porque ella dejó de escucharles“, declaró triunfante la líder de AfD, Frauke Petry. También el vicesecretario SPD, Ralf Stegner, hizo leña del árbol caído: “Esta ha sido una fuerte derrota política y personal de Merkel en su propia casa”.

Con el escrutinio finalizado en el 99% de las circunscripciones, el ganador de los comicios ha sido el SPD con un 30,6% de votos, un 5,4% menos que hace cuatro años. El líder regional del SPD y primer ministro, Erwin Sellering, considera que se trata de un resultado “excelente”.

La CDU, con un 23% de votos en las elecciones de 2011, ha pasado al 19,4%. Es su peor resultado histórico en ese “land” y el cuarto revés electoral que encadena desde el pasado mes de marzo. Tras la CDU quedaron los partidos La Izquierda con el 13,2% y los Verdes con un raspado 4,8%.

La debacle electoral de la CDU en Mecklemburgo-Antepomerania, aún siendo más simbólico que existencial en tanto que este partido nunca arraigó con fuerza en los antiguos territorios “comunistas” del este y se mantiene a la cabeza a nivel nacional, avivará el revuelo que se percibe en el avispero cristianodemócrata desde que la política de refugiados de Merkel empezara a pasar factura en las encuestas y en las urnas.

Porque este último revés, acentuado por el “sorpasso” de la AfD, se aventura como un suma y sigue. El próximo día 18 hay elecciones en la ciudad-estado de Berlín con pronósticos desfavorables, en mayo de 2017 le tocará el turno a Renania del Norte-Westfalia, tradicional bastión del SPD, y en otoño, sin apenas tiempo para cambiar esta tendencia, se celebran las generales.

Merkel no ha confirmado aún si concurrirá a una cuarta legislatura, aunque se espera lo haga en torno al congreso que su partido celebrará en diciembre para aprobar el programa electoral 2017 y renovar la cúpula federal. La pregunta que flota como llamas de Pentecostés sobre las cabezas de los barones de la CDU que han perdido sus cargos en las regionales y los que temen perderlos en las generales no es si Merkel repite como cabeza de lista sino por qué. La CDU, sin embargo, no tiene relevo.

Las aguas en el SPD no están menos revueltas. Los resultados obtenidos en los comicios celebrados desde marzo no sólo acusan el apoyo a la política de refugiados que como socialdemócratas y socios del gobierno federal deben a Merkel sino que los conatos de distanciamiento que hacen de esa política, ya con mirada puesta en las generales, se traduce en deslealtad y pérdida de credibilidad.Oposición y Gobierno en la misma trinchera.

El jefe del SPD y ministro de Economía, Sigmar Gabriel, tampoco ha aclarado si aspira ser el candidato. Y como en la CDU, la pérdida de terreno del SPD y su falta de perfil, auguran a Gabriel otoño turbulento, aunque retenga también Berlín. El semanario Spiegel ha puesto la bola de nieve a rodar especulando con la posibilidad de que el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, deje la política comunitaria y vuelva a la alemana. Primero a Renania del Norte Westfalia, luego como alternativa a Merkel.

La AfD, entre tanto, ha subido al 10% por ciento en intención de voto, lo que le convertiría en la tercera fuerza política de Alemania.

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