Un trauma determina la política en Polonia

Hace ocho años, el avión presidencial polaco se estrelló en la ciudad rusa de Smolensk. Del trauma personal, Jaroslaw Kaczynski, quien perdió allí a su hermano gemelo Lech, ha creado toda una “religión”

El 10 de abril, como cada año, se cumple en Polonia el aniversario del desastre aéreo de Smolensk. El aniversario contará, como ya es costumbre, con manifestaciones patrióticas y servicios religiosos en todo el país. Para Jaroslaw Kaczynski (foto), presidente del partido gobernante Ley y Justicia (PiS) –de ideología católica, conservadora y de derecha–, las celebraciones de este año son especialmente importantes:una placa conmemorativa en honor a su hermano gemelo Lech Kaczynski, en aquel entonces presidente polaco y que murió en el accidente hace ocho años, será presentada en el Parlamento en Varsovia.

El presidente muerto se convierte en héroe nacional

En toda Polonia hay cientos de placas conmemorativas y monumentos para Lech Kaczynski.Tanto así que el exmandatario ha sido honrado hasta en el Sejm polaco –la cámara baja del parlamento– en una posición muy destacada: en la entrada principal, junto a la placa dedicada para el papa Juan Pablo II, que es considerado en la Polonia católica como un héroe nacional.

Polen Jahrestag Absturz der polnischen Regierungsmaschine in Smolensk (Reuters/K. Pempel)Luto en el aniversario del accidente aéreo en Smolensk

Durante ocho años, Jaroslaw Kaczynski ha tratado de describir a su hermano gemelo fallecido como un héroe nacional. “Ha reconstruido la conciencia nacional polaca y la dignidad de los polacos”, dijo en uno de los días conmemorativos que tienen lugar no solo el 10 de abril, sino cada mes. El duelo por las víctimas de la tragedia, especialmente el hermano gemelo del presidente del PiS, parece no tener fin.

La teoría del posible atentado ruso

El doble simbolismo catastrófico del desastre es perfecto para esto. El 10 de abril de 2010, el presidente polaco y una delegación de alto rango se dirigieron a Katyn, un pueblo cerca de Smolensk en el oeste de Rusia. Setenta años antes, entre el 3 de abril y el 11 de mayo de 1940, 22.000 oficiales polacos habían sido asesinados allí por el servicio secreto ruso; el suceso histórico también se conoce como la “masacre de Katyn”. En el 70 aniversario, a pocos kilómetros de Katyn, en la antigua base aérea militar de Smolensk, murió toda la delegación polaca: un suceso que a algunos polacos aún les parece difícil de creer.

Y así brotan las teorías de la conspiración. Según las encuestas, entre 26 y 28 por ciento de los polacos no creen en que haya sido una coincidencia, sino un atentado de Rusia. El partido gobernante PiS ha rechazado los informes oficiales polacos y rusos, que hablan de errores de los pilotos, de instrucciones engañosas de los mismos y del mal estado del aeropuerto ruso.

La “religión de Smolensk”

La catástrofe en Polonia continúa proporcionando combustible emocional, el cual Jaroslaw Kaczynski utiliza para sus fines políticos. Zbigniew Mikolejko, de la Academia de Ciencias de Polonia, califica al presidente del PiS de “selectivo”, al haber creado, de su trauma personal, toda una religión, la “religión de Smolensk”. Esto incluye el estado de mártires de los muertos, así como el simbolismo cristiano, cruces y oraciones que determinan la conmemoración. No obstante, también hay “elementos paganos”, como los trenes con antorchas.

“Esta mezcla tiene la intención de dirigirse a todos los grupos sociales, desde señoras mayores devotas hasta fanáticos del fútbol, desde gente de clase media hasta personas con puntos de vista nacionalistas”, dijo Mikolejko en una conversación con DW. Está en la naturaleza de las religiones, reunir a diferentes grupos de personas en torno a una narrativa común, y eso es exactamente lo que ha hecho al presidente del PiS.

El filósofo de la religión habla de una “emotividad” de la política polaca, a la que Kaczynski ha contribuido significativamente en los últimos años con sus rituales de Smolensk. Eso fue fácil para él porque amplios sectores de la sociedad no se sintieron identificados con los liberales. Es el fracaso de los liberales al no darse cuenta de que “los polacos necesitan, más que muchos otras naciones, de mitos”, dijo Mikolejko.

Russland Flugzeugabsturz von Smolensk - Lech Kaczynski getötet (picture-alliance/dpa/S. Chirikov)Todos los informes oficiales apuntan a que fue un accidente

La tragedia como instrumento político

Para muchos, la fusión de rituales religiosos con la política es una instrumentalización de la tragedia nacional. “Recuerdo la unanimidad que prevaleció justo después de la catástrofe en Polonia. Jaroslaw Kaczynski descubrió rápidamente que podía usar la tragedia para buscar políticas efectivas, hacer uso político de la muerte de su hermano”, dijo el sociólogo Jakub Bierzynski a DW. En su opinión, el mismo Kaczynski no cree en su teoría  de asesinato, ya que él es “un político de pensamiento muy racional”. Sin embargo, él específicamente usa la teoría de la conspiración. “Es inaceptable para muchos que 96 personas murieran en este lugar histórico debido a errores del piloto. Eso no tiene ningún sentido “, dice Bierzynski, agregando que Kaczynski, con su teoría de asesinato, “satisface la necesidad humana básica de buscar un significado más profundo”.

Polen Grab von Lech Kaczynski und seiner Frau Maria in Krakau (Getty Images/S. Gallup)Adorado como héroe nacional: la tumba de Lech Kaczynski y su esposa María en Cracovia

Las consecuencias del desastre

Sin embargo, cada vez es más difícil para el presidente del PiS defender con éxito la tesis. La evidencia de explosiones que supuestamente destruyeron el avión presidencial no se ha materializado. Durante ocho años, cada mes, Kaczynski habló de sacar la verdad a flote. “Vamos a ganar”, fue su lema, y la palabra “victoria” significaba la existencia de pruebas claras de que se trató de un asesinato. No obstante, desde hace un tiempo no descarta la posibilidad de que finalmente “la verdad no pueda ser descubierta”.

Kaczynski ahora quiere suspender por completo los días de conmemoración mensuales, en los que ya no participan miles, sino solo cientos. Su “victoria” parece cada vez menos probable. Sin embargo, la catástrofe nacional y el trauma personal del político polaco más importante han dejado su huella. Las tensas relaciones con Rusia y la división de la sociedad polaca lo demuestran.

Monika Sieradzka (few/jov)