Violencia en Nicaragua ya cobra 200 muertos, según ONG

Fuerzas policiales y paramilitares han asediado distintos barrios de Managua. Gobierno y oposición acordaron pedir presencia de organismos internacionales.

Distintos barrios del este de Managua, la capital de Nicaragua, fueron atacados este viernes (15.06.2018) por la Policía Nacional y paramilitares, según diversos registros colgados en redes sociales y reportes de activistas. En los videos puede verse cómo miembros de las fuerzas de seguridad se parapetan tras árboles o paredes para disparar a cualquier persona que se apareciera por las calles.

Denuncias similares llegaron desde las ciudades de León y Nagarote (noroeste), así como desde Nindirí, Masatape y Masaya (sur), donde también se registraron detenciones ilegales. Paramilitares encapuchados y fuertemente armados circulaban en camionetas sin matrículas en diversos barrios de Managua, donde se registraron tiroteos. Todo esto, mientras diversas agrupaciones elevan el número de muertos por la violencia a 200, desde que comenzaron las protestas en abril.

La ONG Asociación Nicaragüense de Derechos Humanos (ANPDH) sumó este viernes 31 nuevos decesos a la lista de víctimas mortales. Los hechos fueron denunciados en la mesa del diálogo nacional por la integrante de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, Sandra Ramos, con la esperanza de que el Gobierno llamara al cese de la violencia. La mesa se retomó este mismo viernes, tras estar suspendida desde el pasado 23 de mayo.

Gobierno se siente amenazado

El Gobierno nicaragüense rechazó inicialmente una propuesta de los obispos que “urge” la presencia en el país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y de la ONU para que investiguen las “muertes y los actos de violencia” ocurridos en los últimos dos meses. La delegación gubernamental, encabezada por el canciller Denis Moncada, reaccionó culpando a la población por los actos violentos que se han registrado desde el 18 de abril pasado, cuando se inició la crisis.

Por su parte, la vicepresidenta, Rosario Murillo, que además es la esposa del presidente Daniel Ortega, dijo que su marido está librando “una lucha contra el odio” y las “prácticas oscuras”, en alusión a las protestas cívicas, y agregó que el Gobierno se sentía amenazado. “Nos sentimos indignados, dolidos, amenazados por tantas muertes, hay irracionalidad, falta de conciencia, falta de alma en esta situación que agobia a Nicaragua, que no merece esta situación”.

Al final de la jornada, los representantes de la oposición autoconvocada en las calles y el Gobierno decidieron apurar la presencia en el país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y de una misión de la Unión Europea (UE), en un primer intento por resolver la crisis. Además, acordaron un plan para acabar con los “tranques”, como se conoce a las barricadas que impiden el libre tránsito.

DZC (EFE, dpa)